La ciudad de La Habana no puede pensarse sin el río Almendares, al cual los españoles, inicialmente, cambiaron su nombre indígena de Casiguaguas por La Chorrera, topónimo español inspirado en la existencia de pequeños saltos de agua en un lugar cercano a la desembocadura.
El nombre definitivo de este río se generalizó muchos años después en homenaje al Obispo Almendáriz, quien halló la curación de su salud quebrantada en las aguas del mismo.
El paisaje de La Habana poco puede concebirse sin el verdor de los árboles que pueblan la ciudad, intensificado en las márgenes de este río donde se asienta hoy el Parque Metropolitano de La Habana, proyecto que resguarda el medio ambiente en la capital cubana.
A finales de la década del veinte, el sueño de Velasco toma categoría de proyecto cuando el urbanista francés, entonces conservador de los Parques de París, Jean Claude Nicolas Forestier, visita a Cuba, invitado por el presidente Gerardo Machado a fin de que hiciera recomendaciones para dotar a La Habana de una apariencia moderna y funcional.
Forestier concibió la creación de un Gran Parque Nacional, de 2100 hectáreas, que tendría dos protagonistas esenciales: el río Almendares y el verde de los árboles que crecería en sus márgenes.
A pesar de que este proyecto resultó muy ambicioso para los intereses de la época, el Bosque de la Habana, que ocupa las márgenes del río, entre los barrios residenciales de Kohly y Nuevo Vedado, es resultado de ese plan y de los esfuerzos realizados por la Sociedad de Amigos de la Ciudad.
Posteriormente, otras zonas a lo largo del río fueron acondicionadas como áreas de recreo por las Industrias cerveceras. Surgen así los hermosos Jardines de la Polar y de la Tropical.
En 1959, poco después del triunfo de la Revolución, tuvo lugar la construcción del Parque Almendares junto al puente que lleva el mismo nombre.
La construcción incluyó un parque de diversiones para niños, cafeterías y áreas para la celebración de fiestas, entre otras instalaciones que constituyeron una significativa animación de la ribera oeste del Almendares.
Cuatro años más tarde, en 1963, se retomó la idea de crear un Parque con el nombre de Metropolitano, que fue contemplado en el Primer Plan Director de La Habana. Pero esta propuesta no tomó fuerza hasta 1990 cuando se autorizó la creación de la Unidad Presupuestada Gran Parque Metropolitano de La Habana.
El 5 de julio de 1965 fue inaugurado el Anfiteatro del Almendares, único del país diseñado para marionetas de hilos donde se ofrecían actividades para niños y adultos con actuaciones de títeres, música, magos, etc. En el mismo se develó una tarja en recordación a María Antonia Fariñas promotora del trabajo con estos muñecos.
Complejos Recreativos del parque
El parque cuenta con cuatro complejos recreativos: El Parque Almendares, El Parque Forestal, Los Jardines de La Polar y Los Jardines de La Tropical, donde se ofrecen variadas actividades culturales para el disfrute de los visitantes.
Los recorridos peatonales por toda la extensión del parque y los paseos en botes a través del río permiten observar la belleza del lugar, así como apreciar lugares de interés patrimonial como los restos de la Presa El Husillo y los canales del Acueducto de Fernando VII.
Iniciativas a favor del cuidado de la naturaleza
Diversas iniciativas se han puesto en práctica en el parque, para fomentar el amor a la naturaleza y el desarrollo de sus áreas como: la siembra de árboles, la creación de círculos de interés con los niños, proyectos comunitarios en los asentamientos poblacionales en las áreas internas y en las aledañas al parque, producciones artesanales con materias primas propias del medio, entre otras más.
El Parque Metropolitano, más conocido como Parque Almendares, se extiende desde la desembocadura del río Almendares hasta Puentes Grandes, donde se ensancha para abarcar los llanos del Almendares y El Husillo y arribar a la Avenida de Rancho Boyeros y la calle 100 por el sur, y los terrenos del viejo Parque Forestal frente a la Ciudad Deportiva, hacia el Oeste.
Está considerado como el pulmón de la capital habanera. Posee unas 700 hectáreas a lo largo de los 9,5 km finales del río. Es una suerte de selva tropical de alto valor paisajístico y la única área dentro de la ciudad con la presencia de un bosque urbano que atraviesa los municipios de Playa, Plaza de la Revolución, Cerro y Marianao.
En él se localizan zonas industriales y agrícolas, así como barrios muy diversos en su patrimonio constructivo y cultural. Los lugares poblados incluyen mansiones de lujo y barrios marginales con viviendas precarias.
Proyecto futuro
El Parque Metropolitano es un proyecto aún inacabado. Entre los retos actuales están: lograr la necesaria unidad del conjunto, descontaminar el río Almendares e implicar a los habitantes de la zona en el cuidado de la naturaleza, mientras disfrutan de ella en un paraje sano y tranquilo para el descanso que, a la vez, dota a la capital cubana de una reserva ambiental.
Fuentes:
MSc. Arq. Raúl Salgado Domenech
Libro Ojo de Agua de El Husillo: asentamiento espontáneo con una historia de que contar, de los autores Acela Caner, Noemí Reyes y Elio Guevara
Ecured
www.viajes.net
cubapatrimonio.org
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